ruta del norte para desempleados I


Siempre he tenido el gusanillo de hacerme una rutita en bicicleta de varios días,  pero por tiempo y por comodidad,  siempre lo he ido posponiendo. Pero claro a veces la situación cambia, un día te encuentras de repente en paro y te das cuenta que ya no tienes ninguna buena excusa para no hacerlo, vaya por Dios.

Busco  información en Internet , miro por los foros de cicloturismo.  Me llama la atención la ruta por la costa del Camino de Santiago,  parece buen plan  y hay una red de albergues en el camino.  Por contra estamos a mediados de Noviembre, y los foreros comentan que no es una fecha muy adecuada para la ruta del Norte, va a llover constantemente, hará mucho frío, no habrá nadie por el camino y la mayoría de los albergues estarán cerrados. Hasta lo tachan de locura y piradez, pero veo un par de personas que ya lo han hecho incluso uno en pleno Enero con nieve.  Por lo que  desestimo los poco augurios  comentarios de esos padres de familia temerosos. Sí es Noviembre, pero sigue siendo una ruta de madrileños domingueros. Así hago un recuento de lo que necesito.

Preparativos


Llamo a mi hermana para que me preste su bici, no hay problema, pero me dice que estoy idiota. Ya solo me falta el equipamiento: Una guía de la norte, Transportín para bici, pata de cabra, alforjas, 2 culotes largos, chaqueta de bici de invierno, 2 camisas térmicas, zapatillas de trekin, chanclas, toalla ligera(decathlon), 3 pares de calcetines, 3 gayumbos, un pantalón chándal, impermeable de bici, casco, linterna, navaja suiza, gafas de sol, braga, guantes de bici de invierno, saco de dormir, esterilla, mini tienda de campaña, una bolsita para el manillar, un neumático de repuesto, kit de pinchazos, una bomba de aire, y para la higiene personal y la ropa solo un cepillo de dientes y una pastilla de jabón lagarto. A Todo lo que se me olvide ya me enteraré en ruta. Bueno y claro la Credencial de Peregrino, que se puede conseguir en Madrid.

Aunque parezca mentira todo esta sobre la bici

Día 1. Cantabría: Castro Urdiales – Santoña  50 km


Y Empieza el viaje, tomo como punta de partida Castro Urdiales, cerca de Bilbao, allí tengo un amigo de la universidad, puedo hacer noche y dejar el coche seguro durante los días que este pedaleando. Además se compromete a llamarme de vez en cuando e informarme de los temporales, que parece que van azotar el Cantábrico estos días (genial ¡¡). También parece que me he convertido en la atracción de sus compañeros de oficina que muestran interés de mis movimientos, así que me convierto sin quererlo en un crazy show man. Me levanto prontito, y me despido de mi colega Victor, tengo un poco de resaca de las cañas del día anterior uff, que liada ¿cuando aprenderé? menos mal que la ruta de hoy es cortita para tomar contacto. Ala a pedalear, el día hoy está estupendo.

Me cuesta un poquito salir de Castro había que cruzar la carretera, pero pronto empiezo ha ver las flechitas amarillas del camino (que respiro), y de momento el paisaje precioso por la costa y la vegetación del camino, me llama la atención la cantidad de eucaliptos, ese árbol australiano que plantaron por el norte para obtener papel barato en el franquismo, se traerían también con ellos algún koala? os acordais de Mofli?.

Me he cruzado con un chico japones por el camino, parece que hay algo de gente haciendo el camino, pero no he parado iba embalado, y esta mañana no estoy muy sociable. La verdad que los caminos están embarrados me estoy poniendo bien cerdete, y empiezo a notar cansancio de los sube bajas.

Cruzo un monte después del pueblo de la Magdalena, esta muy empinado, y bajan torrentes de agua, perros que te persiguen ladrando, al final tengo que bajar de la bici y acarrearla, en la cima hay una aldea me paro a preguntar, estoy perdido hace tiempo que no veo señales y mi gps esta desorientado.

De vuelta a la ruta voy de camino de Laredo, tengo que llegar antes de las 2:30 porque de la playa sale el último barco trasbordador a Santoña, si no debería bordear el golfo y hoy no hay ganas. Me encuentro a Ernesto por el camino un hombre de avanzada edad, pero de aspecto fuerte, que de vez en cuando se hace rutas por el monte, me comenta que tiene un albergue en Guemes, y que cuando pase por el pueblo me pase a tomar algo, lo tengo en cuenta.

Y llego por fin a Laredo, pero madre mía ya son las 2:15 tengo que encontrar pronto el barco. LLego en el ultimo minuto, no hay nadie pero aun asi me cobra el doble por la bicicleta, menudo robo😦.

El barco me deja en Santoña, busco rápido un bar y me bebo una jarraza de cerveza y una ración de chopitos. Ahora a buscar el albergue, esta algo alejado pero esta genial, en mi habitación duermen otras 3 personas, unos surfistas franceses de cuarenta y muchos que le siguen dando.

Me ha llamado Victor, tiene un barquito cerca de Santoña, y va a ir con un colega a pescar por la noche. Una pasada estamos en el barco y solo se ven las luces de Laredo y Santoña, y alguna luz que probablemete sea otra barquita pescando. Al final no hemos pescado nada, lo achacan a tema de las mareas y que yo les estoy dando mala suerte jaja. Me dejan  con la barca en el muelle del albergue, pero vaya no hay escaleras debo trepar por el muro y un paso en falso y al agua, consigo trepar con algún rasguño y me despido de los pescadores, necesito dormir, mañana será algo mas en serio.


Día 2. Cantabria: Santoña – Requejada 53 km

Me levanto y bajo al comedor del albergue, hay alboroto, una excursión de universitarios de Madrid que vienen a ver las marismas de Santoña, parece que les hace bastante gracia mis mallas de ciclista, no es para menos. Busco sitio y me encuentro el único peregrino, el chico japones que me cruce ayer, conversamos un rato, un tipo curioso, un dibujante de cómic manga que partió desde Francia y espera llegar a Compostela el 5 de Diciembre (ole tus huevos).

Otro vez un dia soleado,  recorro  las Marismas de Santoña,  parque natutal y reserva de aves, da pena no verlo con mas calma. Después de  horas cruzando valles, bosques  y aldeas, llego a Guemes y me acuerdo de Ernesto, así que pregunto por su casa,  por supuesto vive en lo alto de una colina. Es un caserón, la antigua casa de sus abuelos,  La Cabaña del Abuelo Peuto , Ernesto me recibe y me invita a un zumo,  galletas,  fruta. Me enseñan la casa hay alojamiento para mas de medio centenar de personas, no solo peregrinos, también hay muchas otras actividades sociales, una sala con miles de fotografías de todo el mundo, ect… Vaya sorpresa Ernesto Bustio, cura obrero en el franquismo, viajante empedernido (se recorrió el mundo en 27 meses), naturalista, amante de la fotografía, fundador de una ONG para ayuda a el tercer mundo, medalla al merito nacional…toda una personalidad.Para agradecerle su hospitalidad,  le hecho una mano con su ordenador, pero no hay mucha soluciónzz, necesita uno nuevo.

Me he propuesto hoy llegar a Requejada,  hay un albergue de unos amigos de Ernesto, también me ha comentado que en vez de a ruta normal vaya por los acantilados de Soma que es mucho mas bonito, y vaya que si tenia razón. Al final de la ruta de los acantilados llego a Soma y me espera oto barco que me llevará a Santander.

No paro a penas en Santander, solo en un parque para comer en cero coma, tengo tanta hambre que estoy comiendo como un vikingo, vaya imagen para los padres que están con sus niños🙂.

Llego a Requeja,  es denoche, pregunto por el albergue, no es un pueblo al uso, son casas dispersas, fábricas de conservas , urbanizaciones de chales adosados, no hay tiendas, no hay bares, la autovía pasa por el medio e incomunica la zona, quien querría vivir aquí ¿? Por fin encuentro el albergue, es una pequeña cabaña, debo recoger las llaves en casa de un matrimonio de gente de mayor, al entrar en su casa veo que en su día fue un bar pero ya esta cerrado se jubilarón, la mujer me prepara una cena por todo lo alto con vino y todo. Me dice que el albergue esta cerrado en Noviembre, pero que bueno me hacen el favor, parece que decir que vengo de parte de Ernesto dio resultado, gracias otra vez, les hablo bién del chico japones por si se presenta por Requejada.

Me voy a la cama directo, en este pueblo no se puede hacer ver ni hacer nada, no cojo la radio por el móvil, ningún peregrino,  no tengo ningún  libro por el tema de no llevar peso en la bici,  a dormir.

Día 3. Requejada – Colambres 60 km

Me levanto y esta lloviendo ligeramnete. Esta cambiado el tiempo, una pena hoy la ruta es muy interesate, pasaré por Santillana del Mar, San Vicente de la Barquera y Comillas, tres ciudades muy bonitas y diferentes entre si, que no conozco,  pero que seguro que no defraudan.

La lluvía engaña,  después de horas pedaleando, te calas hasta los huesos, da igual que lleves los guantes de lluvia, chuvasquero o las zapatillas de goretex,  pero mientras este en movimiento el calor hace que te olvides de la lluvia. El paisaje es bonito cruzo aldeas comunicadas por carreteras comarcales y caminos de tierra rodeados de pastos, veo algún paisano paseando con su paraguas.

 

Por un camino de tierra entro en un pueblo grande, y me topo de repente, con un edificio que me suena muchísimo, es la Colegiata de Santa Juliana joya del románico, ya estoy en Santillana del Mar, el pueblo es una pasada tiene un casco historico medieval precioso, cando la bici y me pego un desayuno debajo de unos soportales.

Otro vez pedaleando, lo malo de hacer el camino del norte en invierno, es que se hace de noche muy pronto, mas que el clima, tienes que  estar casi todas las horas de luz, encima de la bici , por no decir que no hay peregrinos , llevo 2 días sin ver ninguno por el camino.

Después de un par de horas, he llegado a Comillas, joder, este pueblo es la caña, puerto pesquero, playa y un sin fin de monumentos históricos, El Capricho de Gaudi, La Universidad Pontificia, palacio de Sobrellano, ect…

Me entretenido mucho viendo Comillas, y todavía tengo que llegar a San Vicente de la Barquera, paso por una especie de marismas. Al acercarme a San Vicente de la Barquera desde el otro lado de la ria, me quedo flipado desde esta perspectiva se parece muchísimo a Pontedeume el pueblo donde vivía de pequeño, todo,  la ría, el río, el puente de piedra incluso el pueblo en sí.

Me tomo un pincho en un bar, la gente esta revolucionada, Alonso esta perdiendo el titulo de F1. Ya me falta poco para llegar a Asturias, todavía no he decidido donde dormir hoy, y aunque llevo la tienda de campaña, mientras llueva necesitaré techo para secar la ropa.

He llamado a los albergues de los pueblos de Serdio, Unquera y Colambres  no me cojen el teléfono ninguno imagino que estarán cerrados, así que decido ir a Colambres,  que de lo malo como minimo tiene algun hotel. He cruzado la frontera Asturiana y Colambres esta justo en lo alto de una colina, 1,5 km de subida infernal,  y todavía sigue lloviendo.

Hacía tiempo que no las pasaba sinceramente tan putas, la subida es para ponerse a llorar, llego a Colambres reventado, empapado, hambriento, casi de noche y sin idea de donde dormir, el albergue esta cerrado. Después de  dar vueltas preguntando, entro en una bar, los dueños son majisimos, se vuelcan conmigo,  llaman al encargado del polideportivo para preguntar si puedo dormir dentro y dice que sin problema, la mujer me prepara una cena impresionante, es la semana de la matanza en Colambres y la cena es contundente. A pesar de ser Domingo el encargado del polideportivo me recoge en el bar,  y me abre las instalaciones,  me deja un calefactor, una colchoneta de gimnasio como colchón, y encima hay agua caliente para ducharse, muy agradecido.

 

 

 

 

 

Esta entrada fue publicada en Bicicleta. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s